Ser compositor. Un oficio, una dedicación permanente.

Mi proceso creativo y compositivo, ha surgido de una pequeña destrucción con todo lo anterior, aunque, mantengo mucho de lo aprendido a lo largo de mi larga trayectoria, sobre todo, de lo que encuentro válido y valioso, de lo que creo, en mi opinión, que debe seguir siendo importante. 

Además, al igual qué ocurre en otras manifestaciones artísticas, a mi entender, la Música es algo vivo, pues, detrás de toda creación / obra, siempre ha de estar el ser humano. 

Para mi, ser compositor, ser creativo, es un aprendizaje y gestación constante; es un oficio permanente, es una carrera de largo recorrido, y quizás, de toda una vida. 

En mi opinión, componer música, es un dialogo constante del compositor, desde sus propias expresiones y sus consecuencias; convirtiéndose éstas, en algunos casos, en estado personal, a su dedicación, vocación e incluso, cómo modo de vida. 

 _ Componer, siempre es un reto, algo que me emociona, me beneficia, me satisface; me atrae, me divierte hacerlo, me motiva, desarrolla y hace crecer mi creatividad_

 

Muchas de éstas sensaciones, acciones e implicaciones personales, requieren en gran medida y en muchos sentidos, de un auténtico esfuerzo y en muchas direcciones, tanto a niveles personales, cómo físicos o mentales y en ciertos casos o personas, pueden llegar a ser hasta espirituales.

Por otra parte, precisamos del entendimiento y exposición para comprender la música que nos llega, según lo que escuchemos, lo que nos atraiga, desde nuestro criterio, gustos,  mente musical o incluso, lo que nos entra por los oídos.  (Tanto para nuestro beneficio, cómo para lo malo ). 

A través de mi música, y desde las diferentes composiciones desarrolladas, éstas, me han ido moldeando en una constante evolución artística y creativa. 

Me parece sumamente importante resaltar también que el “estilo”, tú estilo de composición, a la hora de hacer, para bien o para mal, indiscutiblemente surge o debe surgir de uno mismo. Es personal e intransferible, a no ser que seas un copiador o un imitador, o simplemente, un oportunista buscando “el éxito” a toda costa cómo mero cálculo económico o de negocio.

Según mi experiencia, conceptos y acciones cómo compositor, “mi proceso creativo y de composición ” es un recorrido fascinante, emocionante, enriquecedor, en el que todo, paso a paso, día tras día, se va vislumbrando, dando forma a algo que antes no existía, la obra musical.

 

Para conseguir, o por lo menos, acercarnos a transformar algo o bien alguna faceta e incluso, nuestra capacidad de composición es necesario ser flexibles, ya qué según entiendo,  todo lo rígido y lo inmóvil anula cualquier avance.

Además, debemos de incorporar o tener cierta capacidad de análisis y de síntesis en nuestra acción creativa y de trabajo, saber descomponer y distinguir claramente los elementos que nos aporten; junto con una buena capacidad de organización. 

Así mismo, tenemos, debemos, cuidar mucho la elaboración en el proceso, embellecer los detalles, entretenerse en ello, en los detalles, sobre todo, en contraste con la tendencia normal o lo ya dispuesto / establecido. 

Intentar redefinir, querer dar otros usos, formas diferentes, definir las cosas o acciones de otra manera.  Esto nos aumentará el nivel de inventiva y muy posiblemente nos convertirá en unos creadores más originales, mucho más genuinos. Cuanto mas específicos sean tu trabajos, tu método, tus conocimientos, tu búsqueda, más sensible te vuelves, más directo y más te reafirmas en tu forma de composición. 

A mi entender, es importantísimo resaltar qué la “capacidad de creación” está generada, es proporcionada en gran medida, por nuestro  “misterioso manantial interior”, donde se encuentra nuestra propia inspiración y acciones creativas. Por lo tanto, es único en cada persona.

Todo esto se traducirá en prestigio, rasgo de algo único, irrepetible.

Asimilando y contrastando diversos factores, deduzco y comparto qué no debemos dejar todo la “acción compositiva musical” meramente a un dominio de la teoría, la técnica o al aprendizaje general del estudio académico mediante  una constante y aburrida repetición de ejercicios y escalas musicales. 

 

En definitiva, componer es eso, entrega, dar vida, generar, proyectar, poner en plano y convertirlo en realidad sonora...,  es realizar y llevar a cabo una misión..., producir tú obra. 

 

Antonio J. Martín


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