La IMPROVISACIÓN. Proceso creativo instantáneo.

 

Improvisar es un Arte, es hacer / generar tú música al momento, con las emociones intactas y en su estado más puro. 

Improvisar es tu verdadero espejo creativo y emocional, es tú diálogo más interno; no hay trampa ni cartón, te sale lo que te gusta, lo que llevas dentro.

 

Evidentemente, no es hacerlo a lo loco, a ver si suena, o si surge algo porqué si… Esto no funciona así. Claro está, ha de ser, “tú improvisación” de alguna manera controlada, argumentada, teniendo en cuenta cierto guión sonoro. 

 

No olvidemos, que para disfrutar de libertad plena compositiva, debemos de partir de cierta premisa u objetivo a desarrollar, es decir, de partir o tomar algo como referencia. Aunque también es cierto, se debe ser consciente de lo que es realmente certero y qué no lo es. Por supuesto no todo vale. 

 

Ésta acción proveniente del improvisar, ésta forma creativa, “este proceso”, es muchas veces denostada, por “ciertos profesionales” musicales y por algunos ámbitos más clasicistas, siendo más o menos reacios o críticos ante ésta manera de crear;  cómo síntoma de ignorancia, de sin sentido o de poco conocimiento de lo que se está haciendo. 

 

Cómo compositor y músico autodidacta, no comparto la idea de que el juicio o las obras de un compositor o músico no profesional, es decir, no académico, sean de menor valor que las del compositor o músico profesional titulado. 

 

Según parece ser, hay dos formas o maneras fundamentales para componer música:

1_ La manera académica y convencional: a través de la Teoría tradicional y de  la centralización del Conservatorio académico, de los propios instrumentos clásicos musicales, con sus reglas estrictas, estructuras, claves,  ejecución y su modo de escritura en pentagrama. 

 

2_ La manera “improvisada” : impulsando, activando, provocando y desarrollando tu mente musical.

Es decir, la que sale de uno mismo, sin imposiciones o concesiones, ni academias, ni de calculo alguno.....,  cómo las mal llamadas por los "Académicos" cómo "músicas populares"; cuando también, en mi opinión,  es arte y creación musical.

 

Bajo mi perspectiva, muchas veces, lo aleatorio, lo no tan planeado, el dejarse fluir sin ataduras, te conduce a resultados altamente sorprendentes, verdaderamente originales y genuinos.

 

Al fin y al cabo, tú “modo subconsciente” es tú fuente, el auténtico manantial de pureza creativa, es lo que sorprende, lo que no esperas, lo más emotivo y gozo absoluto de libertad de expresión sonora. 

 

Improvisar, de forma controlada, con criterio y entendimiento aproximado sobre lo que haces, es además, un desafío de gran envergadura,  y requiere de  mucho talento, de sincronía internas colectivas para poder, saber hacerlo... y  sin que se note. 

 

La propia acción te arrastra, te implica, a que tengas que enfocar toda la inteligencia, tus emociones y energías creativas en ese preciso instante…. y verter tu creatividad, vaciarte completamente, ahí mismo, en ese preciso instante, sin ni siquiera tiempo para su reflexión. 

Es entonces, cuando te das cuenta que estás dentro.  ES TÚ MÚSICA.

 

Por otra parte, hay muchos músicos y compositores, profesionales o no, que de manera bastante general, tienden a sobreplanificar todo en sus obras, y más aún, en el mundo mas comercial del género de la Canción, donde se planea y controla lo que suceda al detalle, e incluso, algunos, primero, hacen cálculos de todo tipo,_ de negocio, en ventas, para mayor audiencias, en acciones mediáticas, de marketing, etc. Es todo un claro NEGOCIO.

 

Al fin y al cabo, cada cuál, músico o compositor, verá, entenderá, seguirá, su propio proceso;  lo que utilice y cómo lo utilice, para qué fines, sus contactos personales, el ser conocido, sus intenciones y lo que busque o persiga con sus obras.  

Lo mas importante, a mi entender, ya seas profesional, académico o autodidacta, es dejar en tu composición tú verdadera esencia, tus emociones y calidad artística, con  auténtico prestigio y forma de trabajo, ya quede, tú obra, escrita en pentagrama o grabada en archivo digital.

 

Antonio J. Martín . Composer. Sound Artist.

 


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Comments: 2
  • #1

    Jordi Heras (Wednesday, 12 June 2019 00:07)

    Si señor, volvamos a ese clima de libertad y combate contra lo establecido. Lo libre atrae otro tipo de realidades y la música es el mejor medio para invocarlas.

  • #2

    JJ (Saturday, 11 January 2020 16:51)

    Hola, Antonio. Comparto tus reflexiones aun cuando hay un par de comentarios donde puede sobreentenderse que los estudios académicos coartan la libertad de expresión musical.

    La mayoría de músicos de jazz han estudiado en un conservatorio y sus dotes de improvisación son espectaculares. Y sin salir del territorio más convencional, el siglo XX ha dado autores con una visión musical absolutamente rompedora (Stravinsky, Shostakóvich, Lachenmann, Varèse, Stockhausen, Ligeti y un larguísimo etc). Ellos llegaron tan lejos porque, como dijera Isaac Newton, estuvieron sentados a hombros de gigantes. Aprovecharon su formación para regalarnos un paso más en la aventura musical.

    Creo que el eje de la confusión puede estar en la tonalidad. Existen unas reglas (no demasiado estrictas) que permiten componer e improvisar dentro de unos esquemas tonales, fáciles de comprender y agradables en una primera aproximación. Y enfatizo en el concepto de restricción porque algunas reglas o valoraciones se han modificado notablemente a lo largo de la historia, como puede comprobarse en los libros de texto que utilizan los alumnos del conservatorio (por no hablar de las distintas afinaciones).

    Hay grandes obras atonales o fronterizas entre ambos universos que son producto de un estudio magnífico sobre las posibiliades armónicas. Existen muchas emociones sutiles que empezamos a descubrir gracias al estudio musical, superando la tonalidad e incluso la armonía.

    Con esto no voy a posicionarme contra la formación autodidacta, ni mucho menos. Al contrario; pienso que todo el mundo debería tocar algún instrumento o apuntarse a un coro local. La música debe emocionarnos de infinidad de maneras, y nunca provocarnos ansiedad.

    Es más, añadiré una tercera vía de improvisación basada en las aplicaciones generativas. Músicos como Brian Eno llevan años trabajando el arte generativo con resultados muy interesantes. Creo que la libertad musical debe ser un concepto absoluto donde todo valga. Luego será la audiencia quien elija con qué autores sintonizan mejor o cuánto está dispuesta a comprometerse para alcanzar nuevas emociones.

    Salud