La Canción convertido en cálculo de negocio.

A lo largo de todo el siglo XX, debido a los excepcionales avances en los nuevos desarrollos tecnológicos, junto con la aparición definitiva de los vinilos cómo soporte sonoro universal y una fantástica expansión de los medios radiofónicos, surge un extraordinario acontecimiento, el nacimiento de una nueva industria, la industria discográfica.

Con todo ésta encadenada secuencias de eventos, en tan sólo unas décadas, el mundo de la nueva Música en general, y en especial, su género más popular, el de la canción,  se globaliza de forma exponencial, llegando a todos los rincones del planeta y a una gran mayoría de la población. 

 

En aquellos titubeantes principios, los primeros aventureros, los primeros “productores discográficos" y caza talentos del momento, salían con sus toscos aparatos de grabación, en busca de nuevas interpretaciones, de ritmos y voces, para grabar sus melodías y canciones particulares por cualquier rincón, o se iban a escuchar por los diversos bares y clubes, en busca, sobre todo de talento y autenticidad. 

 

Aquella finalidad era poder lanzar y dar a conocer sus canciones, sus innatos estilos musicales, facilitando su expansión a través de las ondas, por aquellas novedosas emisoras de radio.  

Todo esto producido y promovido por ellos mismos, los aventureros sonoros, a veces,  de forma espontánea, otras algo amañado y en ocasiones también sobornando a el Dj de turno, para colocar, pinchando sus canciones, y subirlos a los primeros puestos en las listas, que se llamaron “Hit”.( éxito del momento).

 

Así, nuevos géneros musicales populares, entre los mas destacables, el Jazz en general, con sus insignes intérpretes y sus Divas, el Blues, con sus famosos “bluesman”, el Rythm and Blues, los diversos cantantes, Sinatra, entre tantos, y la novedosa aparición de un movimiento juvenil sin precedente, el Rock ´n´Roll, con Chuck Berry y un joven talento, llamado Elvis Presley, el género de la canción, llega a su máxima cota de popularidad, aproximadamente entre mediados de los años 1940 y sucesivamente  desde  los años 1950 en adelante.

Todos, o una gran mayoría de esos nuevos artistas y variadas formaciones musicales eran verdaderos talentos y se ganaban a pulso y con mucho sudor y entrega aquella popularidad; aquella genuina  “fama reconocida”.

 

Y así, con las nuevas generaciones, con sus modas peculiares, las ventas de éxitos, de sus discos, las aglomeraciones, los “fans” entusiasmados, con los grandes eventos, festivales y los conciertos multitudinarios, etc, el deslumbrante “negocio de la canción” está ya servido.

 

 Aún, esas industrias, seguirán buscando a los mejores, a los originales.

Entre las décadas de 1960 y 1970, aparecen de nuevo otros estilos, nuevos sonidos, el Pop, Cantautores, Solistas,  las legendarias bandas de Rock, la Psicodelia, el Rock progresivo, el Rock Sinfónico, el Funk, el Soul, la música Electrónica, la música Disco, etc, etc. 

Todo un estallido generacional, un auténtico boom sonoro, creativo y altamente original.

Poco a poco, esas iniciales industrias, que salían a buscar y a descubrir a los auténticos, lo genuino, a los mejores artistas y formaciones, se va haciendo cada vez más cómodas, más centralizadas, más poderosa que nunca…, y más y más comerciales, alcanzando ya cotas de negocio altamente  sorprendentes. 

 

Pero ¿qué significa eso de canción  “COMERCIAL”?, que tiene relación con una actividad de fácil aceptación en el mercado, se vende muy bien, y que tiene una finalidad lucrativa, con pretensiones para un beneficio netamente económico.

 

En las décadas siguientes, en los años 1980 y sobre todo en los 1990, ahora es el pobre “artista”, el grupo, o los cantantes, los que deben acercarse a esas industrias, y pasar por sus filtros, si quieren ser algo, o llegar  a serlo.

La industria, domina los medios, las listas y las preferencias musicales en auge;  ya no salen a buscar a nadie, vienen ellos solitos; nos envían sus maquetas, nos llaman, acuden incesantemente y les han de convencer de su “valía” y talento, al directivo de turno o al productor de moda, para poder sacar sus canciones adelante. 

 

Éstas compañías y las grandes multinacionales, tienen, desde entonces, la total capacidad y el pleno poder de seleccionar, manipular, y elegir a quién o quienes han de salir al mercado y promocionar sus canciones, e incluso,  hacer surgir otros “estilos” o derribar los que a ellos les convengan más. Eso si, muy bien divulgados, plenamente dirigidos y masificados al máximo, cómo el actual Regetón, al que casi todos se apuntan si quieres vender,   el bachateo y las / los simplones cantantes solistas actuales, promovidos por cosechas y crianzas en programas a doc y en platós televisivos para audiencias a granel.  Todo bien montado para más de lo mismo.

 

Actualmente, te puedes hacer “famoso o famosa” en unos cuantos meses, y al mismo tiempo, desaparecer cómo si nada; eso si, si haces, cantas, posas, enseñas, y repites las mismas fórmulas desgastadas que el “comercio” , la industria exige y demanda.

“Debes ser obediente, manejable, cantar lo mismo de  siempre  y hacer lo que te digan”.... si quieres salir en la TV.

 

Parecer ser, o me lo parece a mi, que a las industria actuales, ya no les importa tanto el tener que ser el más original, tener verdadero talento, más bien, se ve al “artista / cantante” cómo una fuente de producto, un escaparate, una imagen, con presupuesto ánimo de lucro, de venta rápida, repetitivo y cantar más de lo mismo. 

 

 Aunque también, “esa misma industria” juegan bastante y saben de la docilidad de “un público” cada vez más pobre en oído o muy poco exigente de contenidos;  fuera ya de esa gran calidad creativa de las épocas anteriores. Es cómo si tuvieran una cierta miopía auditiva, se comen, devoran y se entregan con mucha facilidad a todo aquello que se les muestra, se les mete por los ojos y en definitiva, se les conducen a consumir "esas canciones, esas letras,  "sin límites por “los poderosos proveedores de marketing y medios afines” para su masificación.

 

Por desgracia, y en mi opinión, en eso se ha convertido últimamente aquella “inicial industria discográfica”, sobre todo, el genero de la canción; siendo mayoritariamente un mero cálculo económico, un producto más a consumir, rápido y listo para engordar una mediocridad musical,  las cuentas bancarias y el negocio musical.

 

Bajo mi opinión, muchas de las canciones actuales y sus cantantes cada vez están mas degradados, creativamente hablando, cada vez más copiados unos de otros, más sometidos al mercado y sus jefaturas autoritarias, y encima, se lo creen,  con bastante menos calidad y  muchos más “cara duras” que se apuntan a el cartel.

 

Personalmente, pienso, que en épocas anteriores, el ser “un verdadero artista ”, el ser “cantante” o el formar “una banda” y sobre todo, llegar a grabar discos, un primer disco, había que sudar y mucho la camiseta; invertir años de trabajo, esfuerzo, muchos ensayos y tocar bastantes veces en directo. No se subía cualquiera a un escenario, a menos, que tuvieses un determinado talento, carisma y una valía autentica o demostrada.

 

En éstos últimos tiempos, creo o me lo parece a mí, que esa primaria alta exigencia, dura criba creativa y musical, ha dejado mucho que desear, ha bajado mucho su listón creativo; y casi cualquiera que se preste, le eche bastante "geta al asunto", y haga lo que se le demanda, con docilidad y se deje manejar, puede o podría ser “un artista” o “cantante de moda” al uso.  

Nos os parece que una gran mayoría de estos  "cantantes y canciones comerciales " todas suenan a lo mismo,  y son como iguales..¿?

 

STRATTO.

Antonio J. Martín


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