Siglo XXl: El factor humano en la composición musical.

 La composición musical de una obra  es el acto mas intimo y personal al que se enfrenta cualquier compositor. Es, ese instante o momento solemne de la composición,  lo que envuelve al compositor en su más absoluta soledad, enfrentándose a un nuevo proyecto, una partitura vacía o a una pantalla de ordenador en blanco.

Todo es silencio absoluto, vacío, nada suena, nada se escucha, pero en su interior, en lo más profundo de su mente algo está ocurriendo....  o va a ocurrir.

La obra musical es la propia expresión de la Música, es evocar,  la finalidad misma hecha realidad auditiva y sonora.

En su creación pueden intervenir o surgir de la combinación de variados factores, que a su vez,  son formados  por la conexión de una amplia red de neuro-transmisores cerebrales que ponen en funcionamiento todos los recursos activos del cerebro, transformando todos esos impulsos eléctricos para darles significado convertirlos en lenguaje sonoro y musicalidad viva.

En Música, la emoción creativa del compositor plasmada en la obra es lo primero que afecta,  tanto al compositor al realizar la creación cómo al oyente al escuchar la obra.

Pero, ¿que son las emociones?, según su definición, son un sistema de respuesta ante un estímulo que hace que actuemos de una manera u otra; nos ayudan a actuar sin pensar. Todas las emociones son únicas en cada individuo_ oyente_  y también en cada compositor, siendo éstas de diferentes parámetros y estados de ánimo.

 Desde mi humilde percepción, esas emociones se convierten en interés, en deseo, en estímulo de expresión, generalmente expectantes con el desarrollo y la participación de lo que está ocurriendo en el momento de la composición de la obra.

Las emociones son "el piloto automático",  que en muchas ocasiones conduce la propia obra. 

Cuando la obra musical, es una composición honesta, es decir, surgida emocionalmente  del propio compositor  expresando con plena libertad lo que realmente desea hacer, las emociones se plasman  intactas, quedando grabadas en el bloque principal compositivo. 

        

Además, de esas emociones personales e intransferibles, desde  su trabajo, perseverancia y dedicación en cada compositor, me gustaría subrayar y poner en valor,  bajo mi perspectiva,  "doce enunciados, palabras  mágicas"que también son determinantes y cauce fundamental que interviene dentro del factor humano,  es decir,  lo que depende de nosotros, siendo éstas, imprescindibles para potenciar la creatividad musical:

  1. LA CURIOSIDAD: Enorme su significado, es el deseo de saber o averiguar algo de tú interés. Si no tenemos "curiosidad" mal asunto, ¿no os parece?. Es una circunstancia u hecho concreto que consideras altamente interesante, por ser llamativo, raro o poco conocido. También es esmerarse y tener cuidado en la manera de hacer. Es un factor humano genial.
  2. LA CONCENTRACIÓN: Es fijar el pensamiento en algo. Hay que aislarse de todo. Si estamos bien concentrados, estaremos mas expectantes, mejor dispuestos, para lo que venga.
  3. LA DISCIPLINA: Tú método de estudio propio. Son tu conjunto de reglas o normas concretas. El cumplimiento de ellas y de  manera constante te conducirán a cierto resultado, que seguramente será satisfactorio y plenamente de tu agrado.
  4. LA EXPLORACIÓN: Es tú examen minucioso de algo o sobre algo para conocerlo mejor y obrar en consecuencia. Sal  a encontrar, seguro que das con algo novedoso e interesante para ti. No hay que tener miedo a explorar,  todo lo contrario.
  5. LA EXPERIMENTACIÓN: Es tú método de investigar, básalo en tú propia provocación, en retarte a ti mismo, es el estudio objetivo de lo que te gusta y quieras conseguir. Causa, error y acierto. Al final siempre surge esa confortable y a veces causal recompensa.
  6. LA INTENCIÓN:  Es la acción de pensar en lo que vas a hacer, hacía dónde dirigirla, es proponerse a hacer. Es eso que a veces tienes en la cabeza rondando, esa la  idea que se persigue con cierta fijación y con tú comportamiento. 
  7. LA SORPRESA: Estupendo su resultado, algo que no esperabas, eso me fascina cuando se desvela, cuando surge y no lo tenías planeado. Es la alteración emocional causada por algo imprevisto. 
  8. LA PASIÓN: Entusiasmo grande y enorme en algo que se hace o se defiende. Si no nos apasionamos con lo que estamos creando,  componiendo, que podemos esperar, un milagro. Mal apaño. Dedicarte entonces a otra cosa o tira de marketing barato y "likes" en las redes sociales.
  9. LA DIVERSIÓN: No se puede crear nada si no te diviertes también haciéndolo; es fundamental, te hace pasar el tiempo de manera que no te das cuenta. Aumenta expectativas y seguro que se notará en la obra. 
  10. LA ILUSIÓN: ¡Qué decir de ésta!!, es un imprescindible ingrediente en todo y para todo creador. Aporta siempre mas calidad y autenticidad a cualquier obra. Si no tienes "ilusión" mas vale que lo dejes. 
  11. INSPIRACIÓN: Es el gran estímulo, el que anima la labor creativa. Unos lo llaman "Musa", otros Swing, otros Duende, pero también depende de ti mismo. Provoca la inspiración, no la esperes, a veces no llega...
  12. LA IMAGINACIÓN:  Con la imaginación se puede abrir cualquier puerta. es la facilidad para formar nuevas ideas, nuevos retos, nuevos proyectos. No olvidarse de activar la fantasía, ya sean reales o imaginarias, siempre da buenos resultados.

 En muchas ocasiones pienso que "la MÚSICA me utiliza",  se sirve de mi, para evocar y manifestarse a través de la propia composición. Aunque también, yo necesito de ella; es cómo una comunión perfecta,  hace que las energías se fundan en una combinación y organización de sonidos. 

Tengo la sensación  que funciona cómo una especie de retroalimentación simbiótica entre la Música y compositor y el compositor y la Música. ¡¡ Es muy emocionante !!. En la MÚSICA todo es posible.

 

 

                                    La MÚSICA, al crearla o al ser escuchada desata EMOCIONES.

                                          De las EMOCIONES del compositor emerge la MÚSICA.

                                                                            

 

STRATTO.

Antonio J. Martín.

 

 


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